Autor: Actriz Anacrónica
Martes 14.05.2013 / 03:38 pm
Aunque la cantante italiana Fiordaliso aseguraba: "Yo no te pido la luna, tan solo quiero amarte", no pocos enamorados se han prometido mutuamente no sólo amor eterno sino también la luna, como único regalo que pueda expresar lo auténtico y eterno de su amor.
Ahora, esa frase ha dejado de ser una simple expresión retórica de nuestros sentimientos para convertirse en realidad, y es posible sorprender al bienamado no sólo con una parcelita lunar, sino que se le puede regalar una estrella con su nombre o, para los más materialistas que prefieren tocar los presentes con sus manos, un pedazo de meteorito llegado directamente desde el espacio.
Para qué conformarse con la tradicional caja de bombones y el ramo de rosas si por casi el mismo precio se puede adquirir una "pretensión de concesión de tierra en la Luna" y pasar noches enteras intentando escrutar en la lejanía nuestra posesión?
LA LUNA AL ALCANCE DE TODOS
Existen diversas compañías que ofrecen la posibilidad de comprarse "un terrenito" en la Luna y aunque parece que aún no está clara la propiedad de la misma, siempre será un bonito detalle ofrecer un pedacito como prueba de nuestro amor.
La página Web de Lunar International ofrece parcelas de un acre a elegir entre las diversas regiones lunares, además de un certificado, una fotografía de satélite del lugar e indicaciones geográficas para poder localizarla desde un telescopio.
El catálogo de propiedades disponibles es amplio, por lo que se puede escoger entre 13 regiones asequibles a todos los bolsillos, desde un acre en el "Mar de Vapores", ubicado en el centro de la Luna y con vistas al cráter Manilius, por 18,75 dólares, hasta los 37,5 dólares que cuesta en el Mar de la Tranquilidad, dónde el hombre pisó por primera vez la Luna.
El dinero desembolsado, asegura la Web, se dona a entidades públicas y privadas que comparten su objetivos de que los humanos vuelvan a la Luna y en el caso de lograrlo, explica la Web, "la pretensión de concesión de tierra lunar se convertirá inmediatamente en una escritura de propiedad".
TÚ ERES MI ESTRELLA
Y para seguir con los regalos platónicos pero muy románticos, por qué no sorprender a la luz de nuestros días con su luz propia o, lo que es lo mismo, con su propia estrella?. El Global Star Registry nos brinda la posibilidad de bautizar una estrella con el nombre de esa persona que ocupa nuestro corazón, el cual quedará archivado en la Bóveda de Inscripciones y se anotará en un libro inscrito en las oficinas de la propiedad intelectual de Estados Unidos.
El Star United Registry también permite bautizar estrellas, aunque en ambos casos no tiene carácter oficial pues la Unión Astronómica Internacional es la única autoridad internacionalmente reconocida para dar nombre a los objetos celestes, que las nombra con sus coordenadas.
De todas maneras, si se deja llevar por el romanticismo de buscar en el cielo el nombre del ser amado, al bautizar una estrella, y dependiendo de la empresa, se recibe no sólo un certificado que lo acredita, sino además una carta estelar con la coordenadas y su ubicación e incluso una placa con las coordenadas y la constelación en la que se encuentra.
En el caso de Global Star Registry un 5 por ciento del dinero recibido -entre 73 y 135 dólares- se dona a la organización de Naciones Unidas para la infancia (Unicef) y se apoya a la ONG Médicos sin fronteras.
TROZOS DE CIELO
El cielo también nos ofrece la posibilidad de obsequiar a nuestro amado con un regalo tangible y original: un meteorito. Dirigido a coleccionistas pero también, por qué no, a románticos empedernidos la empresa Global Codex ofrece pedazos de piedras caídas el espacio, de lugares tan sugerentes como la Luna o Marte, estos últimos muy escasos y apreciados, por lo que un resto de pequeño tamaño cuesta unos 355 dólares.
El resto de piedras espaciales se conocen, normalmente por el lugar donde cayeron y así se pueden encontrar meteoritos Seymchan, caído en el este de Rusia, también de considerable valor (735 dólares), de Campo de Cielo, procedente de Argentina y de unos 4.000 años (a partir de 19 dólares) o los Nantan de China.
A buen seguro, ya sea la luna, las estrellas o los meteoritos, todos ellos serán regalos románticos, originales y exclusivos.
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