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Jueves 30 de Octubre 2014

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Sexo gourmet, un afrodisíaco para no caer en la rutina

No existe un mejor plan en pareja que ‘jugar’ a ser chefs y experimentar con ingredientes que pueden resultar afrodisíacos, para desconectarse de la presión de la rutina diaria.

Foto: Archivo ALO
Sexo gourmet

Una forma original e íntima de abordar el seductor mundo gastronómico.

Estoy convencido de que la historia bíblica que relata el origen de la humanidad es cierta. Sería una fábula donde quien hubiese desobedecido el mandato divino de no comer la fruta prohibida fuese Adán en vez de Eva. Con esto no quiero decir que las mujeres sean más desjuiciadas que los hombres –lo cual es cierto, y menos mal, pues de lo contrario no nos gustarían tanto–; lo digo porque a ningún hombre le cabe en la cabeza que Adán, por más menso que fuera, iba a poner en riesgo la vida cinco estrellas que tenía en el paraíso por una pinche manzana.

Desde que fuimos creados, los hombres poseemos un gusto desenfrenado por la comida, y, cuando digo comida, no me refiero a una ensalada de apio con manzana, o a una sopa de tofu con lentejas, o a una berenjena rellena de arroz integral. ¡NO! Cuando digo “comida para hombres” me refiero a una sobrebarriga asada, aderezada con trocitos de chorizo, acompañada de alitas de pollo barbecue y papitas fritas con anillos de cebolla y recubierta con crema chantillí.

No sé realmente cómo se negoció el reparto de virtudes y defectos para el hombre y la mujer en el paraíso, pero en general los hombres quedamos contentos con lo que nos dio el Creador… Sí, y puede que se haya descachado en una que otra cosita, como en habernos dado poca astucia e inteligencia, pero bueno, por otro lado, nos hizo más altos y permitió que todo lo que nos gustara nos entrara por los ojos –aunque en realidad no sé qué carajos tengan de bueno esas virtudes–. Esta es la razón por la que, cuando vemos una mujer hermosa –o un tantico simpática–, exuberante –o más o menos agraciadita– y sexy –o medianamente llamativa–, sin pensarlo dos veces le pedimos que sea la madre de nuestros hijos y le suplicamos que por favor haga con nosotros lo que quiera.

Los hombres, todos, estamos conscientes de que los pecados que nos llevarán derechito a ver a Lucifercito santo son: la gula y la lujuria –hombre que no padezca de estas debilidades, ojo, que tiene otras menos obvias–. Por lo tanto, si quieres una noche de delirio y matar de pasión a tu pareja, regálate una velada llena de gula y lujuria; compra la ropa interior más sexy que encuentres y prepárate a degustar los mejores platos que la gastronomía gourmet puede ofrecer: ustedes mismos.

  • La trufa perfecta

No existe un alimento más afrodisiaco que el chocolate. Aprovecha entonces este exquisito manjar y fúndete con tu pareja en chocolate; embadúrnense todo lo que quieran y donde quieran. Recomendación: asegúrate de que tu hombre no sufra del corazón, de lo contrario la fuerte emoción lo matará de pasión –literalmente hablando–.

  • Las mieles del amor

La miel es una opción descrestante. Aparte de ser rica en vitaminas, enzimas y antioxidantes, es pegajosa y deliciosa. Recomendación: no recomendable para embadurnadas al aire libre, no va y les dé a las abejas por querer recuperar su néctar, y hasta ahí te llega la dicha.

  • Con la lechera

No existe otro país en el mundo en donde la leche condensada tenga tanta relevancia como en Colombia. Entonces, ¿por qué no jugar con ese alimento que nos ha acompañado desde la infancia? Recomendación: si tu pareja o tú padecen de ‘intolerancia a la lactosa’, consigue la opción deslactosada, de lo contrario la velada no será tan placentera.

  • ¿Oblea para dos?

El arequipe es una delicia inigualable para un rato insuperable. Con este manjar cualquier juego se convierte en un evento apoteósico y si él sufre de diabetes, tranquila, estará feliz de morir en tus brazos. Recomendación: no recomendable para escapadas entre horas laborales, pues debe complementarse con una ducha extra-extensamente larga, pues la empegostada es mundial.

  • Caviar, alimento de los dioses

Es el único alimento de carácter salado con el que puedes jugar y untar sobre el cuerpo como si fueses una saltina gigante, y si le agregas un toque de champaña, la mezcla se convertirá en efervescente locura. El ‘jueguito’ saldrá un poquito costoso, pero valdrá la pena. Recomendación: caviar son los únicos huevos con los que se puede hacer esta gracia, no experimentes con ningún otro.

  • Por: César Borja
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