Autor: Actriz Anacrónica
Martes 14.05.2013 / 03:38 pm
Empecemos por aclarar el orden de los hechos; las mujeres no nos enamoramos de los hombres porque estos sean patanes, por el contrario, lo que verdaderamente nos enamora, es aquel que presenta su credenciales de príncipe azul con tal de ganar nuestro reino. Sin embargo, hay un punto de quiebre, un momento en donde se cambian los papeles, algo que hace que este hombre de los sueños se vuelva el ogro de la película y esto, quiéranlo o no, puede ser responsabilidad nuestra.
Sí, es nuestra, y obedece a una serie de razones que dependen del entorno familiar en el que crecimos, la relación que entablamos con los hombres más cercanos como padres, hermanos y amigos y, principalmente, con el fenómeno, por demás muy frecuente, de la baja autoestima que nos lleva a que nos gusten los hombres emocionalmente no disponibles.
En cuanto a la relación que entablamos con este tipo de hombres, la historia va más o menos así: Conoces a un hombre encantador y se porta divinamente contigo, de ahí nacen emociones y pensamientos a cerca de él y finalmente, apego. Las reglas de la naturaleza humana dicen que el hombre está diseñado para conquistar así que los comportamientos de baja autoestima muy probablemente desencadenen en pérdida de interés por parte de él y entonces, adiós al hombre de los sueños y bienvenido al patán. Los detalles, las frases bonitas, lo mensajes que demostraban que te estaba pensando desaparecen. ¿Por qué? no podemos negar que, lentamente, nos volvimos adictas a la dulce droga del afecto recibido y ahora no sabemos cómo vivir sin él.
Pues bien, hay una forma de cambiar, a través de nuestros comportamientos, las conductas de los demás que no nos gustan y encontramos nocivas, y ahí les van:
Y para la muestra un botón, esta forma de actuar se puede traducir de esta manera: El hombre que te quiere conquistar ha sido muy atento y te ha demostrado su interés enviándote mensajes de texto preguntando “cómo va tu día”. Tú puedes contestar estos mensajes de dos formas; espontáneamente, es decir, haciendo lo que tu corazón dicta o puedes contestarlos premeditadamente, porque sabes que, si envías una frase corta, mantendrás este canal de comunicación abierto. Ahora bien, si los mensajes ya no te llegan tan bien, debes ser directa y clara, “ya no quiero recibir más tus mensajes”.
Entonces, ¿existe una estrategia para lograr modificar la conducta del hombre que ahora es el objeto de tu deseo? Si y la respuesta más acertada es la tercera, la combinación. Sin embargo, hay que tener cuidado, el exceso de castigo de las conductas que no nos gustan puede también generar rechazo por parte del hombre porque simplemente se cansará de tus constantes desplantes.
Según los expertos, lo que realmente se debe hacer es apelar a las conductas naturales, y procurar establecer relaciones con quienes actúan de la misma manera. Si eres ese tipo de mujer que tiende a sentirse atraída hacia los hombres problema, comienza por hacer tus selecciones más cuidadosamente, busca hombres en los que reconozcas comportamientos espontáneos y capaces de auto controlarse a tiempo. Estas dos características, lo que te indicarán es que puedes confiar en él porque no está inventándose una forma de ser, solo esta siendo.
Entender las dinámicas del refuerzo intermitente puede ser una buena herramienta, pero no es la más sana. Si entraste en una relación que requiere constantemente castigos para que tú logres cierto comportamiento o, en otras palabras, que te traten como te merecen, entonces aunque no lo creas, estas castigándote a ti misma.
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