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Jueves 30 de Octubre 2014

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¿Cuánto cuesta un óvulo en Colombia?

Aunque la venta de óvulos está prohibida por la ley, donarlos tiene un precio.

Foto: Thinkstock
donación de óvulos

“Tengo 28 años, colombiana, dos hijos, sin vicios, delgada, rubia, ojos café, 1.65 cm, 50 kg. Vendo mis óvulos para obtener algo de dinero, mientras ayudo a cumplir los sueños de alguien”, anuncia un clasificado en Internet.

Con avisos como este, alrededor del mundo cientos de personas se ofrecen como solución a las parejas infértiles, las mujeres mayores y a homosexuales que no han podido cumplir con su sueño de concebir hijos. Dispuestas a someterse a los procedimientos que implica dar sus óvulos por un poco de dinero, quienes publican estos clasificados tan solo ponen un correo electrónico de contacto para no dejar rastro.

La razón del anonimato es que en Colombia -además de Europa y Norteamérica-, hay legislación clara que prohíbe la venta de óvulos. La donación de órganos y tejidos con fines de transplantes está reglamentada en el Decreto 1546 de 1998 y en la Resolución 3199 de 1998 del Ministerio de Protección Social, que aclara que el donante debe ser alguien que por voluntad propia entrega sus gametos o embriones para que sean utilizados con fines terapéuticos o investigativos.

Pero entonces ¿Qué obtienen a cambio las mujeres en los centros de fertilidad?

La ley dice que la responsabilidad en cada caso corre por cuenta del comité de ética de la respectiva institución. En Colombia, algunos centros compensan económicamente por el ciclo completo que dura el tratamiento, entre 20 y 35 días, y otros lo hacen por cada día que duren los procedimientos. La cifra oscila entre $1.300.000 y los dos millones de pesos. “Un valor simbólico que jamás va a compensar todo lo que significa un acto como lo es la donación de ovarios”, dice un médico de un centro de fertilidad de Bogotá, quien prefiere mantener su nombre en reserva.

Las vendedoras clandestinas en Europa ofrecen sus óvulos entre mil y tres mil euros, (3 y 6 millones de pesos), una cifra que supera lo estipulado legalmente. Por ejemplo, en España, la Ley de Reproducción Asistida dice que se puede pactar una retribución económica  estrictamente por las molestias físicas y los gastos de desplazamiento y laborales que se puedan derivar de la donación, pero que esta nunca puede tener carácter lucrativo o comercial.

En España, la cifra de compensación de los centros de fertilidad está alrededor de los mil euros, en Gran Bretaña alcanza las 61 libras (casi $200 mil) por cada día y en Estados Unidos es mucho más alta. Allí, los precios de los óvulos están basados en una guía de la Sociedad Americana para la Medicina Reproductiva ASRM, que sugiere que los pagos de cinco mil dólares o más requieren justificación y las sumas por encima de los diez mil van más allá de lo que es apropiado.

¿Y por qué tanta regulación?

Lo delicado del tema de la donación de óvulos es que, cuando se trata de algo tan  como lo es la concepción y la vida, la comunidad médica y científica hace lo posible porque los procedimientos médicos no sean vistos como algo lucrativo para que, quienes donen, no lo hagan motivados por el dinero.

“A nosotros nos interesa que vayan al centro mujeres que lo hagan porque tienen la vocación", dice el portavoz del centro de fertilidad en Bogotá. Para esto, como la mayoría de estas instituciones, siguen las guías de la ASRM.

Estos lineamientos comprenden varias acciones que promueven la donación como un acto de total compromiso. Aunque el ciclo no es igual en todos los países, ni el tope de edad de las donantes es el mismo (entre 28 y 30 años de edad), básicamente una mujer debe seguir un largo proceso para donar.

Antes de llegar a la clínica, la paciente ya ha debido inyectarse varias semanas antes con medicamentos que aumentan su carga hormonal. También ha tenido que realizarse exámenes de sangre y a todos los que muestren que no tienen ningún problema genético o enfermedad como el sida, hepatitis B y C, sífilis, clamidia o, gonorrea; además de someterse a una evaluación psiquiátrica.

Las donantes también tienen que consumir una carga hormonal suficiente para producir unos 15 óvulos, en vez de uno, que es lo normal para una mujer por mes.

Como si fuera poco, la donante se somete a una incómoda extracción que involucra una aguja muy larga. En los mejores casos tarda un día la recuperación y, si el proceso se complica, puede llegar a requerir asistencia en un hospital.

Así que, definitivamente, la mujeres que se ofrecen como donantes de forma clandestina lo hacen porque creen que merecen más de lo que sugieren las organizaciones relacionadas con el tema de fertilidad porque, al fin y al cabo, ese precio no está regulado por la ley.

  • Por: Renata Rincón Barrero
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