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100 cosas sin las cuales las mujeres no pueden vivir

Profesión & Dinero
Chisme
Gracias a las reiteradas inquietudes y comentarios que recibimos en la redacción de ALÓ por parte de nuestras lectora y usuarias hemos querido hacer un listado dejando claro con qué no podemos vivir. Empieza a chulear la lista.
Foto: Thinkstock
Pueden ser más o menos, en realidad esta es nuestra primera entrega. No se trata de un estudio, tampoco somos antropólogos, pero sí logramos un centenar de ítems para sobrellevar tu día a día.
  1. Un hombre que te haga reír. La risa reduce el estrés, la ansiedad, el insomnio y algunos problemas respiratorios y del corazón, además genera alegría, placidez, energía positiva y agudiza los sentidos; en otras palabras, la risa es un miniorgasmo, por lo tanto, hombre que te haga reír, no lo dejes ir.
  2. Un ‘kit antiestrés’ para tu carro. Consta de tres elementos: un buen reproductor de música, aire acondicionado y un llamativo esmalte de uñas, para cuando en alguna de las formidables calles del país, cualquier bestia –literalmente hablando– te pite con desespero por nada, puedas tranquilamente y sin perder tu estilo, hacerle pistola.
  3. Una amiga sincera. Una amiga que te diga siempre la verdad: si te engordaste un poquito, si te ves desmejoradita, si tu marido te está engañando o, como dice cierta senadora por ahí, si últimamente estás muy ‘necia’, ‘insoportable’, ‘friegas mucho’ –‘patologías de la mujer’, según ella–, que pueden ‘provocar’ una ‘bolilliza’ (paliza a lo ‘Bolillo’). 
  4. Un carro. Aunque el vehículo idóneo para transitar nuestras ciudades es el helicóptero, no todas las mujeres pueden tener uno –pues no todas pueden contratar con la Alcaldía–, por lo tanto, un buen automóvil te facilitará la vida y te brindará confort. 
  5. Un parque infantil. ¡Olvídate de Disney World, Sea World, Universal Studios, etc.! Para qué ir a esos parques si en Colombia tenemos los mejores Carruseles in the World: el Carrusel de las contrataciones, el Carrusel de las tutelas en Telecom, el Carrusel de las licitaciones, el Carrusel de la corrupción en el Consejo de Estado, el Carrusel de Magistrados de la Judicatura, el Carrusel de los contratos militares y miles y miles más. ¡Yupi!
  6. Una empresa para admirar. Sin duda, la Alcaldía de Bogotá: una entidad sin ánimo de lucro, eficiente, residencia de los más honestos e ilustres personajes cuya bandera no ha sido otra que brindarles a los capitalinos una ciudad hermosa, limpia, transitable y, sobre todo, segura. La Alcaldía de Bogotá ha logrado hasta calentarnos la ciudad, haciéndola “2.600 metros más cerca del infierno”.
  7. El feng shui. Si quieres toda la prosperidad del mundo, estudia esta disciplina milenaria china; apréndete sus edictos, las leyes del cielo y la tierra, su filosofía, las ciencias de la naturaleza, los tratados del clima y los astros… o consíguete un man con plata y ya.
  8. El tarot. Para saber lo que te deparan el presente y el futuro consulta siempre los naipes. Por estos días cuídate si te salen las cartas de ‘Bolillos’ (o Bastos), no salgas a rumbear en las noches y menos con hombres en sudadera. 
  9. Un ‘beautiquín’ para sobrevivir en nuestras ciudades. Contenido: una máscara antiácidos, un revólver calibre 38 de cañón corto, un gas pimienta, un hombresolo, una navaja suiza, botas pantaneras, anteojos de visión nocturna, platica para ‘la liga’ –léase ‘soborno’–, un antídoto para la escopolamina y un mapa de las rutas de los paseos millonarios.
  10. Un libro. Las páginas de un buen libro pueden: iluminarte el espíritu, colmarte de emociones, alegrarte la vida, llenarte de sueños, enriquecerte espiritual, emocional e intelectualmente, ¿¡qué más quieres!? Y recuerda: “Nosotros somos lo que leemos” –por lo que no solo debes leer Condorito–. 
  11. Una revista. Una buena revista te ilustra, te divierte, te aconseja y te entiende. Por todo eso y por mucho más, nunca te puede faltar ALÓ –que además cuenta con el mejor columnista del continente, yo–. 
  12. Votar. Sí, así como lo lees: ‘votar’. Una mujer BIT no puede vivir sin votar, el voto fija tu posición con respecto a tus criterios e ideales, por lo que debes hacerte sentir votando por quien consideres representa tus valores, aunque después el fulano o la zutana hagan todo lo contrario a lo prometido y resulten robándose el erario público, y el privado, y el social, y cualquier platica que vean mal parqueada. 
  13. Un abrazo. Hay momentos en los que un abrazo sincero es todo lo que necesitas para hacerte sentir bien –así sea del presidente Hugo Chávez (abacho, abacho)–. 
  14. Un juego. El que sea, lo importante es que te divierta y te saque de la monótona rutina que te aqueja. Mi sugerencia: juega con tu pareja al ginecólogo, es divertido, estimulante y muy excitante… ah, y no se te olvide pagar la consulta con monedas de chocolate, para derretirlas y… seguir jugando.
  15. Chismes. Son nocivos desde todo punto de vista, son prejuiciosos y en la mayoría de los casos injustos, pues se lanzan sin corroborar su veracidad, pero la verdad es que son tan bacanos. Por lo tanto, qué carajos, dale rienda suelta a ese sentido innato que tenemos de hablar mal del prójimo iniciando un chisme. 
  16. Electrodomésticos de alta gama. ¿Para qué matarse con los quehaceres del hogar como lo hacían nuestras abuelas, que por eso terminaron jorobadas, acabadas y descocorotadas, habiendo la tecnología que tenemos hoy? Ni loca que fueras. No pierdas ni un minuto extra limpiando, frotando o brillando cuando con una superaspiradora eliminas la suciedad, los ácaros y el polvo… bueno, en realidad no todos los polvos. 
  17. Una visita inesperada. ¿Recuerdas a esa tía que hace tiempo no saludas? ¿O ese familiar anciano y lejano que por los quehaceres y afanes del día no has vuelto a ver? Visítalos. A veces olvidamos que el calor de un pariente lejano es tan hermoso como un temprano amanecer. Ah, y mientras andas en esas, averigua disimuladamente si te incluyeron en el testamento y cuánto les queda de vida a los cuchos. 
  18. Una visita patriótica a tus líderes. Muy importante, para así saber el rumbo que tiene el país y las decisiones que marcarán tu futuro. La ventaja es que ya no tienes que ir a innumerables entidades para hablar con ellos, hoy en día los consigues a todos reunidos bajo un mismo techo (senadores, ministros, congresistas, parlamentarios, concejales, fiscales, directores de entidades públicas y otras bellecitas): en el patio de La Picota. 
  19. Un acto caritativo. En un mundo cargado de estrés es obvio olvidarnos de los menos afortunados. Saca unos minutos de vez en cuando y regálale una comida a un hambriento, o un suéter al que no lo tiene, o un abrazo al que lo necesite. harás feliz a alguien y te sentirás mejor… y si tienes un corazón muy grande, regálale un carro a un escritor vaciado (que se llame César y sea columnista de ALÓ), él y sus venas várices te lo agradecerán. 
  20. La dignidad. La dignidad es una de las cosas más importantes sin las que una mujer no puede vivir. Se necesitaron decenios, siglos y hasta milenios para obtener ‘el respeto’ que se le debió otorgar a la mujer desde el génesis de nuestra historia, pero que por cosas de hombres le fue negado. No prostituyas entonces tu dignidad por nada ni por nadie, y sí que menos te dejes lavar el cerebro por senadoras malucas y mal habladas. 
  21. Un pecado. Nadie es perfecto, y si llegas adonde San Pedro sin haber cometido ni un solo pecado –y además siendo colombiana–, muy probablemente te mande ¡de una!, al infierno –por falsificar documentos celestiales–, por lo tanto, si tienes que achacarte un pecado ¡pues cómetelo! Son siete los Pecados capitales, escoge el que más te guste y manos a la obra: ¡a pecar se dijo! 
  22. Una canción. La memoria del corazón se abre solo con las notas de una melodía. Es por eso que los amores del pasado se recuerdan siempre con una balada, usualmente una que dedicaste o que te dedicaron. No le dediques entonces una canción al primer tonto con que sales, espera primero a ver si su actuar es digno de recordarlo con una canción como Te quiero, de José Luis Perales, o La Cuchilla, de Las Hermanitas Calle. 
  23. Un poema. Es el lenguaje de los dioses. Sumérgete de vez en cuando en la tinta de un buen poema, de uno que te haga sentir completa, que te haga sentir viva. Y si alguien quiere robarte este momento de placidez, declámale el siguiente verso: “Puedo escribir los versos más tristes esta noche, eche pa’llá pendejo, no me joda, no sea toche”. 
  24. Unas gafas. Dales a tus ojos la trascendencia que merecen. Si tienes problemas visuales, adquiere los últimos anteojos con la mejor tecnología para remediar esas deficiencias. Y si tu visión es perfecta, compra gafas de sol; evitarán no solo la resequedad e irritación en tus ojos, sino que no te permitirán ver la corrupción, la injusticia, la movilidad –o mejor dicho ‘la inmovilidad’– en la que estamos sumidos. 
  25. Una consigna. En este mundo, en donde todos le quieren ver la cara de tonto a uno, lo mejor es no ser tan buena gente. Mi consigna es: “Al que pone la otra mejilla, le dan más duro”. 
  26. Una mascota. Sea que se llame perro, gato u hombre, siempre ten una mascotica a la mano para que te lama, te lleve las pantuflas y te consienta. 
  27. Crear conciencia. Es más que cierto que “una persona hace la diferencia”, pon entonces tu granito de arena y regálales a tus hijos y a los hijos de tus hijos un mejor lugar donde vivir. Únete a un movimiento que combata: la prostitución infantil, la violencia familiar, la esclavitud, la corrupción, la injusticia, etc., o que abogue por: los derechos de la mujer, el respeto por los animales, el amor por el planeta y, principalmente, la educación para los concejales, gobernadores, alcaldes, congresistas y otras luminarias. 
  28. Lo último en tecnología. ¡Sí, claro! Un televisor de pantalla extra-re-plana, un superteatro en casa, un despertador que te sirva el café y te prepare la ducha, y todo, absolutamente todo lo último en aparatología. Y si no te gusta la tecnología y prefieres tus cositas viejas… bueno, qué le vamos a hacer… Eso sí, no digas que me conoces o eres mi amiga y sí que menos que eres una mujer BIT*. 
  29. Un celular. Desde hace mucho el celular dejó de ser un aparato para llamar, ahora se usa para chatear, twittear, tomar fotos, jugar, escuchar música, etc., y, sobre todo, para chicanear. Si no quieres perder a tu novio –u otras variaciones–, a tus amigos y hasta tu trabajo, no se te ocurra ¡ni por el chiras!, sacar un celular cuya única aplicación sea una linternita. 
  30. Una fantasía. Muchas veces la mejor forma de sobrellevar tu realidad cotidiana –que no es una cosa que digan “Qué bruto, qué bacana”–, es fantaseando. Fantasea, por ejemplo, cómo en diciembre se aparece Santa Claus con toneladas y toneladas de regalos para ti, mientras a tus amigas menos queriditas les trae solo una cartera marca ‘Gato’. O imagínate obteniendo poderes sobrenaturales y convirtiéndote en ‘SUPERMUJER BIT’, la defensora de las mujeres maltratadas que, con su ‘SUPERBOLILLO’, le reparte bolillo a cuanto maltratador existe.
  31. Una fantasía (sexual). Según los expertos –que por lo general son los que menos saben–, las fantasías sexuales son saludables para la mente y el cuerpo. Ah, y a propósito, los expertos de la Universidad de Usaquén –y esos sí saben de verdad– acaban de confirmar que ‘el trío’, formado por dos mujeres y un hombre es la mejor forma para las mujeres de combatir la depresión, el aburrimiento, el despecho, el dolor de cabeza y como 3”640.074’846.890 enfermedades –pensé que era un dato importante que te gustaría saber–. 
  32. Un madrazo. No quiero sonar guache ni nada por el estilo, pero existen ocasiones en las que un madrazo a los cuatro vientos es la mejor terapia para no explotar. Por ejemplo: te estás estrenando los zapatos de tus sueños para esa reunión importante donde va a asistir Raimundo y todo el mundo, y justo antes de entrar al lugar de la reunión, metes el pie en un montoncito de caca. Solo un madrazo a grito herido evitará que mates a alguien.
  33. Una escapadita. Es más que indispensable. Y la cosa no es a dónde te vas a dar la escapadita, sino con quién. 
  34. Un héroe. Puede sonar infantil, pero no lo es. Un héroe nos ayuda no solo a soñar, sino también a ser mejores personas pues siempre trataremos de seguirle los pasos. Sea: Gandhi, Martin Luther King, la Madre Teresa de Calcuta, Gatúbela o tu mamá, tener un héroe o heroína es muy gratificante. Mi héroe, por ejemplo, es Hannibal Lecter, un hombre inteligente, culto, docto, perceptivo, amable, caballeroso y cortés. Eso sí, cuando alguien le cae mal o se porta mal, literalmente se lo papea. 
  35. Visitar al médico con regularidad. –No se te olvide eso sí llamar tres meses antes para sacar la cita–. Esto te permitirá no solo detectar complicaciones a tiempo, sino enterarte también de las nuevas enfermedades, una ventaja a la hora de vengarte de los hijos casposos de tus amigas. Regálale, por ejemplo, a uno de esos chinos malcriados el Juego de tenis del Wii, que al igual que otros juegos produce Wiiitis, terrible y dolorosa tendinitis.
  36. Un tratamiento para la alopecia. Ya no hay que embadurnarse la cabeza de cuanto menjurje apeste; hoy en día los productos y tratamientos para el crecimiento y fortalecimiento del cabello no solo son de excelente calidad, sino que funcionan. Claro que como están las cosas, por estos días el mejor tratamiento contra la alopecia femenina es conseguirte un noviecito o amiguito que no te mechonee.
  37. Un ginecólogo. Importantísimo. La visita periódica a este ‘man’ –perdonen que me refiera así a ese ‘tipo’, pero es que la envidia le hace decir a uno unas cosas–, te ayudará a prevenir molestias e infecciones, mejorará tu vida íntima e incentivará tu sexualidad –claro que eso lo puede hacer también un buen escritor–.
  38. Un jabón íntimo. No todas las zonas del cuerpo son iguales, como tampoco lo son todos los tipos de piel. Y aunque a muchos de nosotros nos bañaron de niños en alberca y con jabón azul, ni tu piel ni tu zona íntima tienen por qué pagar el pato. Por lo tanto, cuida con idoneidad tu zona íntima, tanto ella como nosotros te lo agradeceremos E-N-O-R-M-E-M-E-N-T-E.
  39. Valeriana. En un país donde un hombre arremete a puño limpio contra una mujer y una senadora sale en defensa del agresor; en donde una adolescente es desfigurada con ácido y la justicia suelta al delincuente; en donde un borracho te atropella en cualquier momento y, mientras tú terminas en el hospital o el cementerio, él se va a su casita a pasar la borrachera, a menos de que quieras aumentar la tasa de suicidios del país, unas goticas de valeriana –doce veces al día– es lo que necesitas. 
  40. Un par de jeans. Uf… cuando Levi Strauss utilizó la lona de las tiendas de campaña para confeccionar pantalones para los mineros en 1872, ni por el chiras se imaginó que esos pantalones serían los más usados por las mujeres casi un siglo y medio después y que además ellas se verían tan, pero tan, tan, tan, tan bien. Unos jeans que te hormen perfectamente, son tan o más sexys que unos biquinis –solo quería que supieras eso–.
  41. Un brasier. Sí, uno. O como máximo que tengas dos o tres, eso sí que sean bonitos, sexys, de telas sedosas y colores vivos –negro o blanco o transparente–. Pero como te dije, no tengas más de tres. Una investigación en la Universidad de Usaquén demostró que usar brasier con frecuencia causa Alzheimer, que lo mejor para las mujeres era no usar NUNCA brasier –quería dejarte también esa inquietud–. 
  42. Cucos. Muchos, muchos cucos, de todos los colores, formas, estilos y, ahora, hasta de sabores; recuerda: los zapatos son para derretir de envidia a las otras mujeres, los cucos son para derretir de ganas a los hombres.
  43. Bufandas y pañoletas. Abundantes bufandas y pañoletas (mínimo cuatro), porque son vestidoras, te protegen del frío y porque los hombres nos morimos por amarrarte con ellas a la cama.
  44. Zapatos. Y no cualquier clase de zapatos, zapatos bonitos, cómodos, que tengan presencia y personalidad y, sobre todo, que sean muy pero muy resistentes –no se te olvide que en nuestro país las calles y aceras están bellamente decoradas con huecos, desniveles, basura, barro, desechos de construcción y hasta desechos radiactivos–.
  45. Zapatos de tacón alto. Jamás pasarán de moda y siempre serán uno de los accesorios más llamativos y apetecidos tanto por mujeres como por hombres. La verdad, no sé qué carajos es lo que tienen, pero una mujer bien arreglada –o hasta desarreglada–, bonita –o hasta fea–, espigada –o hasta saporrita–, con estos zapatos y una falda corta –o hasta con un hábito– nos sube a los hombres la bilirrubina –y otras cositas por ahí–. 
  46. Medias veladas. Son el complemento de los zapatos de tacón alto, cualquier otra pieza de vestir es irrelevante cuando se combinan estos dos elementos, sea que lleves puesto un pantalón con un cuello de tortuga… o solamente unos aretes con un labial… ¡HUY! ¡PLOP!
  47. Un liguero. Es el complemento de los zapatos de tacón alto y las medias veladas. Después de que tu pareja sospeche que llevas puesto un liguero, no habrá ropa que valga; mi sugerencia es que te quites lo que lleves puesto lo más pronto posible si no quieres ver ese vestido Carolina Herrera convertido en chiritos para limpiar el polvo –así de sugestivo es el liguero–.
  48. Unas esposas. Ya qué me sinceré… estas son el complemento de los zapatos de tacón alto, las medias veladas y el liguero. Y si combinamos estos cuatro elementos con los aretes y el labial… ¡HUY! ¡PLOP! ¡PLOP!
  49. Un telescopio refractor. No tengo la menor idea para qué carajos puede servirle a una mujer un telescopio refractor, lo que pasa es que después de los últimos cuatro ítems era: o inventarme cualquier carajada para no perderle el hilo, o darme una ducha con agua fría –y primero muerto que bañarme con agua fría–.
  50. Una dieta. ¡No cualquier dieta! ¡Ojo! Elige una dieta que te supla todos los nutrientes y minerales necesarios para que no te desmayes en cualquier lado; el truco es comer raciones pequeñas, varias veces al día, y hacer ejercicio, y si no te gusta el ejercicio, entonces haz el amor con más frecuencia, y si no te gusta hacer el amor… ¡¿entonces para qué carajos quieres hacer dieta!? 
  51. Comida. La comida es uno de los grandes placeres de los que aún podemos disfrutar sin tener que pagar impuesto de guerra, por consiguiente, come lo quieras y sin cohibiciones. Sí, es cierto que LA GULA es un pecado capital, pero como lo más probable es que todos los colombianos terminemos en el infierno –por la mala imagen de la Federación Colombiana de Fútbol–, pues por lo menos que llegues allá con la barriguita llena. 
  52. Un buen desayuno. ¿Has escuchado la carreta que dice que “es la comida más importante del día”? Bueno, es verdad. Si quieres llegar con ánimo al trabajo, un buen desayuno, dotado de frutas, calcios y cereales, es la salvación. Y si quieres entrar con una sonrisa de oreja a oreja, proyectando alegría y felicidad, un quicky (un rapidito) es la solución. 
  53. Un suplemento alimentario. Para los peques, hijos de las ejecutivas, que laboran hasta el cansancio, esta leche es una opción para que estén bien alimentados. Son tan prácticas, que en un 2x3, podrás preparar un biberón hiperalimenticio para que los niños crezcan sanos y fuertes. 
  54. El chocolate. A este alimento de los dioses se le atribuyen cualidades afrodisiacas, adicionalmente su consumo suscita enorme placer a mujeres, hombres, miembros de la comunidad LGBT y otros bípedos que conforman este planeta en vía de extinción. Por lo tanto, disfruta hasta la saciedad este delicioso comestible que, por cierto, te recuerdo, se puede derretir y untar donde quieras.
  55. Un coctel casual. El exceso de alcohol es perjudicial para la salud, pero un traguito de vez en cuando para socializar no está mal. Disfruta entonces un buen coctel… y si en últimas te pasas de tragos, no te preocupes, recuerda que estás en Colombia y aquí las leyes protegen al conductor ebrio –sin importar a cuantos se lleve por delante–.
  56. Un restaurante. Una velada perfecta comienza siempre con una buena cena. Ese es uno de los tantos momentos en la vida que hay que disfrutar a plenitud y sin apresurarse. No olvides degustar cada bocado como si los dioses hubiesen cocinado para ti. La cena perfecta debe ir siempre acompañada de esporádicos besos y miradas de complicidad. ¿Y cómo termina?...Yéndote sin pagar. 
  57. Un postre. Sí, sí, ya sé que tienen muchas calorías, azúcar a la lata, colesterol y otros venenos, pero, ¿por qué cohibirte de semejantes delicias cuando con una sesión normal de sexo de quince míseros minuticos puedes quemar cualquier postre? Yo que tú, me comía como mínimo seis postres diarios y, después, ¡a quemarlos! Obligatorio entre dos
  58. Un perfume. Un olor nos puede transportar al pasado, hacer babear por alguien o espantar. Por lo tanto invierte en un perfume que resalte la esencia de tu personalidad. Y por favor, no te comas el cuento de que nuestro olor natural es cautivador; cuando Dios nos creó –a su imagen y semejanza– llevaba seis días trabajando sin bañarse ni descansar y, ya mamado, lo que menos se lo ocurrió fue crearnos oliendo a jazmín. 
  59. Un bronceador y bloqueador. Sabiendo que el sol es el principal causante de quemaduras, arrugas, cáncer en la piel y manes en la playa modelando sus tangas narizonas, previene caer en sus garras –las del sol–, usando un buen bronceador y bloqueador… y al man de la tanga, dale un beso apasionado, regálale el teléfono de tu peor amiga e invéntales un chisme a los dos. 
  60. Un buen maquillaje. Desde siempre las mujeres le han dado rienda suelta a su vanidad, maquillándose para lucir aún más hermosas y atractivas. Y lo han logrado. No pierdas ese arte milenario de arreglarte y embellecerte para atraer a los hombres; sí, es verdad que nosotros nos quejamos de la vanidad femenina, pero la verdad, por dentro, nos encanta, tanto que no queremos a una sola mujer ¡sino a todas! –El poder del maquillaje, qué pena–.
  61. Una cirugía. No todas las mujeres tienen la dicha de parecerse a Scarlett Johansson o a Natalie Portman, ni los hombres a Brad Pitt, a Johnny Depp o a mí; no por esto, sin embargo, debes resignarte a lucir como Cuasimodo después de una ‘bolilliza’. La solución: una buena cirugía te hará lucir mejor y levantará tu autoestima. Pero por favor no te excedas, mantén siempre la estética, el buen gusto y las proporciones, de lo contrario es mejor un Cuasimodo que una mujer de senos 42, cintura 50, caderas 120, nariz talla XXX-S y labios talla XXX-L. 
  62. Un gimnasio. Indispensable para mantenerte saludable y en buena forma. Sería extraordinario si pudieses trotar por las calles y parques de nuestras ciudades, pero a menos de que cuentes con una docena de guardaespaldas, seis perros K-9, un escuadrón de la policía y una patrulla móvil del ejército, lo mejor es que te inscribas a un gimnasio.
  63. Un labial. Inventado hace más de cinco mil años en la antigua Mesopotamia, el lápiz labial sigue tan vigente hoy como lo fue en ese entonces. Hace cinco milenios se hacía triturando piedras semipreciosas para aplicarlas luego sobre los labios, hoy se hace con pigmentos, ceras, aceites y emolientes naturales; sean cuales sean sus componentes, lo significativo es que unos labios bien delineados y matizados deberían ser prohibidos por la ley y castigada su exhibición en público… o se podrían permitir, siempre y cuando los hombres tengamos el derecho a besar los labios que queramos, en el momento que queramos y como lo queramos. 
  64. Una depilación. Desde que a una australopithecus hembra se le ocurrió quitarse cuanto vello le dio la naturaleza para mostrarle a su macho lo que tenía debajo de ese pelero, los hombres preferimos las mujeres depiladas. No luches entonces contra tres millones de años de cultura, depílate con regularidad y estrena esas cremas con sabor a chocolate, merengue y miel. Si de algo tenemos que morirnos los hombres, que sea de diabetes. 
  65. Una mirada. Las mujeres tienen el don de expresar con los ojos lo que sus corazones sienten. Esto es esencial para los hombres, especialmente para esos que tienen el sentido de la percepción en el dedo gordo del pie. Con una mirada una mujer nos puede decir que les atraemos, que podemos proseguir con nuestros avances, o simplemente que nos perdamos del mapa.
  66. Un beso (1). Es una de las formas de expresión más sublimes, no te inhibas entonces de expresar con un beso, y con frecuencia, el sentimiento que les guardas a tus familiares, a tus amigos, a tu pareja y a todos tus seres queridos… y especialmente al escritor que te divierte y hace reír en las páginas de tu revista ALÓ.
  67. Un beso (2). Todo en la vida es recíproco. Exige, por lo tanto, especialmente a tu pareja, que de la misma forma que tú lo consientes con tus labios, lo haga también él. Los hombres somos proclives a olvidar que ‘los besos’ son tan importantes para las mujeres como una picada con ternera, chorizo, morcilla y ‘chanchullo’ para nosotros; por lo tanto, recuérdale y exígele todos los que quieras… y si él sigue en la luna, como si nada… llámame. 
  68. Un buen masaje. Huy, algo re-necesario en estos días. Existen de todos los tipos: relajantes, linfáticos, terapéuticos, capilares, anti-estrés, anti-celulitis... Y se realizan con aceites, bálsamos, chocolate, piedras frías y calientes y otros menjurjes y carajadas. No importa cual escojas, siempre y cuando te relaje y permitas que seamos tus amigos los que te demos el masajito. 
  69. Un orgasmo. A ver qué te digo de los orgasmos… hummm… que si no has visto las estrellas, no has tenido uno. 
  70. Un rapidito (quicky). Lo repito y no me canso de decirlo, un ‘quicky’ de vez en cuando es extremadamente satisfactorio; es como el caviar, no es algo de todos los días, pero una vez al año no solo no hace daño sino que es necesario y revitaliza.
  71. Un “Te amo”. No importa lo enojada que estés, la sed de venganza que tengas, lo feminista que seas o los miles de juramentos que hayas hecho, un sincero “te amo” te deleitará cualquier momento y hasta puede que te cambie la vida. Un “te amo” es muchas veces lo único que necesitamos para seguir adelante –claro que lo mejor es que te lo digan varias personas–. 
  72. ¡Suerte! Mucha pero mucha, mucha suerte. La suerte nunca sobra y siempre hace falta. Lo que yo no me explico es por qué hay tanta mujer joven con tanta suerte. Uno ve, por ejemplo, a esas adolescentes lindas, con minifaldas, con blusitas ombligueras –mostrando sus curvilíneos cuerpos–, con carteras Louis Vuitton, hablando por celulares cubiertos de piedritas preciosas y descendiendo de un Mercedes Benz donde un viejo gordo y feo les da un rollo de billetes, y uno se pregunta, ¿qué tienen estas chinas?... Pues suerte, que más va a ser.
  73. Un vestido de baño. Claro que decir “uno” es un insulto, mujer que se respete tiene en su clóset 20 vestidos de baño, de todos los colores, estilos y texturas. No sé si te has percatado, pero los vestidos de baño son de las pocas prendas que a los hombres nos encantaría que tuvieras más –así ya tengas 1.000–. Hummm… yo creo que es porque a los hombres nos gusta el mar. 
  74. Tampones y toallas íntimas. Es indudable que este invento transformó la vida de las mujeres durante esos días del mes. En horabuena por ti. Y esta comodidad no tiene límites, ahora vienen con aplicadores, de diferentes tamaños, con aromas y colores, con alitas y hasta con muñequitos, ¡qué envidia! –Huy, no, mentiras. Tampoco hasta allá–. 
  75. No todas las mamás son lecheras por naturaleza… Para ellas surge la opción de la fórmula indicada para la alimentación de niños de 1 a 3 años. ¿Las mejores? Que cuenten con aval científico y que sean elaboradas en concordancia con las recomendaciones alimentarias específicas para los niños: ultra-premium para el crecimiento, con alto aporte energético y fortificadas con luteína, un antioxidante clave.
  76. Un consolador. Los consoladores han alcanzado mucha popularidad en los últimos años y no es para menos; con tanto estrés, los hombres no solo hemos perdido el cabello, la estabilidad emocional y el equilibrio mental sino hasta el interés sexual por nuestras parejas, por eso le tenemos un aprecio muy especial al consolador, pues lo miramos y pensamos: “Mejor tú, que el vecino”.
  77. CHEETOS Síii, Cheetos, De todito BBQ, Doritos, platanitos, choclitos y todos los paquetes que deleitan durante una película, postsexo o sacan de apuros cuando llega una visita inesperada. No hay nada más bacano –después de un orgasmo– que ver televisión con un paquete al lado y que levante la mano la que diga que es mentira. 
  78. Un muy, pero muy buen canal de televisión. Y mejor si tiene temática femenina, que las entienda y consienta a ellas. Buenísimo si además de series, películas, conciertos, reality shows, biografías y programas de gran rating les brinda tips de moda y estilo.
  79. Un cirujano amigo. Y cuando digo amigo, no me refiero a uno que te saque a pasear o te lleve a cine, me refiero a uno que te comprenda y sea amable, no contigo sino con tu bolsillo –claro que si consigues uno que sea amable con los dos, estás hecha–… y si lo encuentras, avísame, es que tengo un amigo que necesita varios arreglitos. 
  80. Un champú.  Te voy a contar un secreto: la única parte del cuerpo femenino –aparte de las zonas erógenas– que puede despertarnos los deseos más lujuriosos es el cabello. No sé si es que nuestros antepasados prehistóricos mechoneaban a sus mujeres antes de hacerles el amor, lo que sí te garantizo es que un hermoso y suave cabello es más potente que el Viagra. Así que si no quieres terminar como yo (ver mi foto), elige un buen champú, acondicionador y demás carajadas para el cuidado del cabello. 
  81. Un tinte de pelo. Para mí, y para aproximadamente dos mil millones de hombres en el planeta, el tinte de pelo es otro gran invento; cada mes estrenamos mujer nueva –sin tener que salir con ninguna otra–. Y para ti, es mejor tener varios tintes (de muchos colores), a que te pongamos los cachos, ¿o no? 
  82. Agua, fundamental. No solo por toda la carreta que ya te sabes (que debes tomarte ocho vasos al día, bla, bla, bla), sino porque te ves “toda linda” con tu botellita de agua en la mano.
  83. Cremas humectantes, exfoliant es y demás carajaditas. Una de las tantas cosas espectaculares que tienen las mujeres es la piel… es tan suavecita, sedosita, deliciosita, riquita, huy… dónde iba… ah, sí, tu piel… –al fin como que sí me va a tocar bañarme con agua fría–. 
  84. Un café. En el país del mejor café suave del mundo, ¿cómo no tomarse uno? Es energizante, saludable y la mejor excusa para reunirte con tus amigas a charlar y a inventarles chismes a tus otras amigas.
  85. Una tacita de té. También es energizante, saludable y además muy refrescante. E igualmente, es la excusa perfecta para reunirte con tus amigas –las otras, las más fifís–, a charlar y a inventarles chismes a las amigas con las que tomaste café.
  86. Un spa. ¿Y cómo sería la vida sin un buen spa? ¿Dónde te darían ese relajante y formidable masaje acompañado de una copita de vino y una tabla de quesos? ¡Nooo! Eso sería como volver al tiempo de las cavernas. 
  87. No lo podemos negar, nos encantan las mujeres bien arregladas y peinadas. Existe un tratamiento que les salvó la vida a las mujeres que trabajan; se trata de un kit que incluye champú, acondicionador y crema para peinar que les ayuda a que su look permanezca 24 horas, tal y como lo arreglaron antes de salir de su casa.
  88. Una casa en el aire. Sería espectacular que tuvieras tu propia casa, cómoda, grande y hermosa, pero como están la inflación, el desempleo, las tasas de interés, etc., lo más probable es que esa casita siga estando en el aire.
  89. Aburridas del sabor tan amargo de las cervezas y de las calorías extra, surge una opción femenina y se trata de una bebida no agria y saborizada con manzana, frutos rojos y cítricos. ¡Un plus! Son de bajo contenido calórico, ya que se posiciona como una bebida light.
  90. Un día solo para ti. Dedica un día al mes “solo para ti”. Consiéntete, no le recibas llamadas a nadie, échate a la locha y no salgas de la cama para nada, solo para recibir el domicilio que pidas. Tú eres especial y a las cosas especiales hay que regalarles tiempo. Y si al final de la tarde estás anhelante de compañía… Hummm, llámame –tampoco hay que ser tan estrictos, ¿no?–
  91. Un piropo Desde que un hombre de las cavernas se inventó el ‘piropo’, cuando le dijo a una cavernícola: “Tú con tanto pelo y yo con este frío”, las mujeres no pueden vivir sin un piropo.
  92. Una página social. Si tú eres de las que no tienen sino dos amigos –tu mamá y tu marido–, una página social o Facebook son para ti. Abre una cuenta con tu nombre, ponle una foto de Natalia París, dices que estás solterita, que quieres tener muchos amigos y que no sabes qué hacer en el tiempo libre que te queda después de modelar ropa interior y ¡Bingo! Te llueven los amigos. 
  93. Una mentira piadosa. Todos hemos mentido alguna vez en la vida –unos más que otros, eso sí–, por lo tanto, no te sientas culpable cuando tu marido te pregunte: “¡¿Y de dónde carajos te salieron tantos amigos?!” Y tú le contestes: “No tengo ni idea, mi amor, tú sabes cómo soy de tímida”. 
  94. Una cámara. Para grabar el momento en que tu marido descubre la verdad y te está persiguiendo con un rifle calibre 50 Magnum –recuerda que la Fiscalía no procesa ninguna queja si no tienes pruebas–. 
  95. Una tusa. No, no me refiero a la tusa de la mazorca, hablo de la que te quedó después de que el desgraciado de tu ex te dejara “porque no quería hacerte sufrir”. Esa tusa, créelo o no, es necesaria, para cuando por fin aparezca el hombre de tus sueños, lo aprecies y no lo saques pitado por cualquier tontería –o infidelidad–.
  96. Un gol. No existe una cosa más excitante y más bacana que gritar un GOL de tu Selección Colombia –solo comparable con un madrazo a tu jefe cuando estés hasta la coronilla de 
  97. Humildad. Para cuando te toque regresar y pedirle perdón por el madrazo proferido.
  98. Orgullo. Para cuando te la quiera volver a montar y te toque volver a madrearlo.
  99. Un psicólogo de cabecera. No tengo la menor idea para que puede servirte un psicólogo, pero están de moda y primero calva que no estar a la moda, ¿o no?
  100. Un escritor de cabecera. Lo mejor que te puede pasar en la vida. Un escritor de cabecera te consiente, te colabora con los quehaceres, te apoya en lo que necesites, te da masajitos, te ayuda a escoger ropa interior que te combine, te socorre en los momentos difíciles, te protege de esos ‘perdedores’ indeseados, te escribe poemas y te los lee en la camita. Y miles y miles de cositas más… el problema es, ¿y dónde puedes conseguir uno? Hummm…

Los otros infaltables

  • ¿Un jabón líquido? El nuevo Lactacyd Breeze promete brindarte un toque refrescante mientras mantiene el equilibrio natural del pH de tu zona íntima. Lactacyd.com.co
  • ¿Un beso? Para que tus labios sean una verdadera arma de seducción, dales color con un buen brillo hidratante. Laboratoriossmart.com
  • ¿Un reloj? Que además sea una joya, con apliques de cristales en color. Southawatch.com
  • ¿Un lugar de compras? Recomendado: tardes de compras en centros comerciales como Unicentro en Bogotá y El Tesoro en Medellín o encontrar lo que necesitas para tu hogar en Home Sentry. Unicentrobogota.com / Eltesoro.com.co / Homesentry.net
  • ¿Una botella de agua? Preferiblemente que no tenga tratamientos químicos, como el agua Manantial, obtenida de La Calera (Cundinamarca). Manantial.com
  • ¿Cucos, brasier…? Por qué no pruebas la colección Animal Print de Leonisa, diseñada especialmente para las mujeres latinas. Leonisa.com
  • Una niñera, superindispensable. Pero no cualquier niñera. Con lo caspositos que son los niños hoy en día, tu niñera debe reunir las siguientes habilidades: experta en supervivencia; ágil esquivando comida, piedras y hasta balas; diestra en artes marciales y soportando el dolor, y excelente aguantando la respiración bajo el agua –por si tus angelitos la quieren ahogar–, ah, y lo más importante, un seguro de vida –designándote a ti como beneficiaria–. 

Este artículo hace parte de la edición de la Revista Aló del 26 de AGOSTO de 2011.

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Comentarios

Hace 23 dia(s).
Definitivamente, a una mujer no le pueden faltar unas gafas.
Hace 1904 dia(s).
Me encanto tu escrito, Reconozco que aún me faltan cosas de esa lista, pero veo que andas dispuesto a colaborarnos. (todo sea por estar bien ). La 101 debería ser leer artículos interesantes, como éste!!! =)

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