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Don Juan Televisivo
Don Juan Televisivo

1545. España. Cuenta la historia que Don Juan Tenorio y Don Luis Mejía hicieron una curiosa apuesta: "Quién de ambos sabía obrar peor, con mejor fortuna, en el término de un año y quien de los dos se batía en mas duelos y quien seducía a mas doncellas" saldría vencedor. En consecuencia, Don Juan enamoró mujeres, se enorgulleció de cada una de sus elaboradas conquistas y ganó. Es una buena historia, creo yo. Incluso ingeniosa y plausile para la época.

2013. Colombia. Parece que no hubieran pasado 5 siglos desde el flamante triunfo de Don Juan. Parece ser que ha reencarnado en una especie de neohippie, o tal vez un neoromántico pretencioso e inmaduro, que colecciona conquistas en los sets de televisión. La historia se repite. Sólo que esta vez Don Juan no quiere apostar con nadie más que consigo mismo. Y siempre gana.

La historia de "Don Juan Televisivo", como he decidido llamarlo, me la sé porque me la han contado seis actrices.

Cada una de ellas suelta una retahila que es más o menos esta: "Es un cómodo, no quiere mover un dedo para conquistar, pero lo logra de una u otra manera. Es perseverante y convincente; hipnoriza... es como un encantador de serpientes. Se sienta en una posición de poder en la que es muy difícil no complacerlo; irrespeta, maltrata y al mismo tiempo enreda. Por ende, intranquiliza. Es un mago. Es feo, su piel tiene cicatrices y huecos. Desgarbado, despeinado, mal educado. No sabe besar. Es como un adolescente cruel, atrapado en el cuerpo de un hombre de 40 años. Creativo, ingenioso... pero ni siquiera sabe hablar bien del todo; conjuga mal los verbos, su nivel cultural no es muy alto. Es arrogante y burlón... pero me encanta", dicen.

Me quedo algo perpleja al oir esta misma historia SEIS veces. No sé muy bien qué pensar. Lo cierto es que a todas ellas Don Juan las envolata. Todas ellas son mujeres bellas e inteligentes, pero se vuelven como robots al oir su voz. Ya no me contestan el teléfono; símplemente se enajenan, se pierden en el mundo en el que este personaje las envuelve.

En un ataque de inocencia, me pregunto qué será lo que las conquista: ¿El poder? ¿Una oportunidad de protagonizar? ¿Es así como funciona este medio? ¿En serio? Yo creía que eso era ya un cliché. Me siento como la más inocente y tonta de las personas. Odio este sentimiento, entonces me detengo a pensar otra vez. ¿Y cuál será su estrategia? ¿El maltrato? ¿Será que la mayoría de estas mujeres no se ha dado cuenta de que son inseguras y frágiles y que tal vez su patrón de comportamiento es sentirse atraidas por hombres que las irrespetan? Me declaro anti Don Juan.

Como dice un amigo mío: "No hay nada más común que encontrar un hombre idiota y una mujer con baja autoestima".

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