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Pep Guardiola, o el fin de todas las cosas

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Por: Margarita Posada Martes 07.06.2011 / 05:33 pm
Pep Guardiola, o el fin de todas las cosasPep Guardiola, o el fin de todas las cosas

Foto: EFE

Sí, señores, me decidí. Al fin tomé esta difícil decisión de escribir un blog sobre fútbol o, mejor, sobre mi visión del fútbol. Pueden querer ahorcarme, e incluso violarme, pero lo haré. Primero que todo, porque creo que si no les hablamos del tema a todas esas mujeres que detestan el fútbol jamás vamos a poder educar nuevas generaciones de chicas que no den lora o se opongan rotundamente a que sus parejas disfruten del magno espectáculo los domingos por televisión (ojo, tampoco queremos autómatas del fútbol como Adolfo Zableh, que si no está jugando en la vida real o viendo por tele los partidos, está en un torneo de Playstation con su amiguete Nicolás Samper).

Segundo, porque también es importante que ustedes los hombres traten de entender nuestra perspectiva y se animen a aceptar que nuestra aproximación al fútbol es tal vez elemental, y no por eso tienen que exasperarse.

Mi primera entrada pretende apelar al sexto sentido o a la intuición femenina que, se dice, que sirve para prever las consecuencias de nuestros actos y los de los demás a largo plazo. Intuyan ustedes, queridas, si poner un grito en cielo cada vez que la palabra fútbol surge en sus hogares va a llevarlas a algo bueno. Intuyan ustedes qué resultados tendría la abolición de la cantaleta, y un mínimo interés por ese deporte que desvela a sus parejas. Aunque el interés no sea genuino, recojo tan solo algunas impresiones viejas sobre la razón primordial por la cual ustedes deben archivar su odio contra el fútbol: con estos apartes de un artículo que publiqué a finales de 2009 en El Tiempo (la fecha es importante para que después no digan que soy una hincha oportunista, pues sigo al Barça desde que Rivaldo jugaba como delantero en 1998) trataré de explicarles por qué carajos el fútbol no debería ser nuestro enemigo.

Me autocito: “(…) chorreo la baba ante la pantalla cada vez que veo a Josep Guardiola, director técnico del Barcelona, con su elegancia arrasadora en el campo. No creo poder olvidar esos momentos en que 'Pep' empieza a correr para celebrar un gol. Tengo memoria fotográfica para acordarme de sus vestidos, de sus zapatos, de esa corbata delgadita que adorna su cuello, de su barba recién nacida, de su pelito rapado, de sus ojos moros, de su boca, de cada uno de sus dientes.

(...) No puedo entender cómo las mujeres se niegan a ese espectáculo fascinante del fútbol. No hay que entender mucho más allá de un fuera de lugar, una falta en el área y un tiro de esquina para disfrutar las pasiones que el fútbol refleja de manera descarnada, como lo puede hacer una obra de teatro, una película o una novela (Camus solía decir que el fútbol le había enseñado todo lo que sabía sobre las pasiones humanas). Pero es claro que, más allá de esta reflexión, lo que me movió a escribir estas líneas, y a amar el fútbol, y a declararme hincha del Barça, y a defender el que los hombres se enfermen por este deporte, es 'Pep' Guardiola.

(...) Dicen que tuvo problemas de doping en algún momento de su carrera como futbolista, que jamás seguí. Muchos "barcelonistas" lo tildaban de mite (mito) cuando llegó a dirigir el equipo. Después de todos sus logros, casi nadie es capaz de cuestionar una sola de sus decisiones, e incluso aseguran que actualizó al dream team de Cruyff (su director técnico cuando ejercía en el campo de juego como centrocampista en los 90) hasta lograr incluso cambiar el término dream team por 'Pep' team.

(...) Yo no voy a anotar acá todas las razones que utilizaría un hombre para argumentar lo brillante de 'Pep' como técnico y estratega. Para mí 'Pep' es el gran argumento que deberían darles todos los hombres del mundo a sus mujeres para que dejen de detestar el fútbol. Tres segundos de 'Pep' en la pantalla me han hecho entender a cabalidad lo que es ser multiorgásmica. Y no creo que sea solamente por su figura, sino por la situación en la que uno lo ve cuando su equipo disputa un partido. No creo que sea posible ver esas expresiones en la cara y en los movimientos de un hombre tan guapo en otra situación diferente de esta, salvo un polvazo. Todos los triunfos del Barcelona son nada al lado de su más grande victoria: contar con 'Pep'. Luego de verlo dirigir a su equipo en varios partidos, con un estilo que muchos tildan de "excesivamente intervencionista", declaré algo que podría repetir, aun cuando me dijeran por enésima vez que Guardiola parece no gustar tanto de las chicas: Mi reino por 'Pep' Guardiola, ese hombre dolorosamente bello que ha demostrado de su equipo lo que repiten todos sus hinchas: más que un club.

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