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Dios, dame paciencia. Pero ya.

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Por: Soltérica Ibérica Viernes 15.07.2011 / 03:18 pm
Dios, dame paciencia. Pero ya.Dios, dame paciencia. Pero ya.

Foto: Roy Lichtenstein. Blonde Waiting.

¿Ustedes han visto como cuando uno le pide a la gente que mencione uno de sus defectos todo el mundo sale con respuesta tipo entrevista de trabajo como “es que soy muy perfeccionista” o alguna chorrada así que en realidad esta justo en el límite entre virtud y defecto?

Pues hoy vengo a confesar uno de mis defectos/defectos, de los de verdad, de los que bajo ninguna luz pueden interpretarse como virtudes (bueno tal vez en caso de incendio este defecto me salvaría la vida).

Soy impaciente. Me estresa esperar, me estresa mal. Qué podemos hacer, soy una persona inmediata. Me estresa esperar el bus, me pone de mal genio cuando llego a la oficina y el ascensor no esta en el primer piso, soy capaz de cambiar mi ruta solo por no esperar a que el semáforo cambie y yo pueda cruzar la calle. A veces me descubro dando unas vueltas muy idiotas para un trayecto que habría podido ser en línea recta si yo hubiera esperado 3 minutos eternos al muñequito verde que indica que ningún carro me va a pasar por encima.

Yo debo tener un trauma de infancia muy escondido que hace que mis peores pesadillas siempre estén ambientadas en una situación en la que me toca esperar. Creo que parte del problema es que tengo el intervalo de atención de una polilla. Me distraigo con una facilidad increíble y me aburro fácilmente. Incluso escribiendo esto me he parado una vez a fumar, una vez al baño y acabo de caer en cuenta que llevo 45 minutos en Wikipedia leyendo sobre la historia del Estado de Israel (no sé, yo tampoco puedo explicar las vueltas que da Wikipedia). Bueno, pues me distraigo fácil, pero eso no quiere decir que me guste perder el tiempo. El tiempo es un recurso escaso y valioso, y me cae mal la gente que lo desperdicia. También debo admitir que mi neurosis hace que me caiga mal gente por los motivos más insignificantes, pero definitivamente la gente que desperdicia tiempo me enerva.
 
La impaciencia me lleva a mi siguiente defecto (y este no es útil ni siquiera en caso de incendio): Soy la persona menos estratégica del planeta. Sobre todo en lo que se refiere a las relaciones interpersonales. Me parece una ridiculez el plan de “hacerse la difícil”, de no contestar el teléfono si uno quiere hablar con un man o de aguantarse las ganas de darle un beso a un tipo que a uno le gusta. ¿Y si mañana me atropella un bus? En ese escenario nos quedaríamos los dos con las ganas y yo estaría muerta. Una pérdida total.
 
Suelo pensar que si resulta que un tipo nunca más me vuelve a llamar porque me lo rumbié la primera noche, es una ganancia. Pienso que me ahorré un par de conversaciones idiotas por teléfono y probablemente una o dos salidas más con él, pero nunca se me ocurre que desaproveché una oportunidad a largo plazo, porque un tipo así es un tarado. Pero por lo menos me doy besos con el tarado una noche y la paso bomba. El pierde, yo gano.

La otra cosa es que cuando me gusta un tipo y yo no le gusto a él pierdo la paciencia muy rápidamente. Intento un par de veces lo que todas las viejas dicen que uno no debería hacer… un día lo llamo o le pongo un mensajito, trato de proponer un plan a ver si es que a lo mejor es muy tímido (defecto/virtud: me tomo súper a pecho la presunción de inocencia y creo que todo el mundo es bueno hasta que se demuestre lo contrario). Si el tipo no me para bolas al cabo de dos semanas me doy por vencida y cierro el capitulo. No quiero desperdiciar mi tiempo con un tipo que no me pone atención.
 
Ya sé que para el lector desprevenido esta lógica mía parece blindada a prueba de todo. Pero el problema es que el mundo no piensa como yo, desafortunadamente las cosas son como son y no como uno quisiera que fueran. Y a los manes les encantan las viejas que se hacen las difíciles, que nos les contestan el teléfono y que nunca los llaman. Lo sé porque cuando un tipo de verdad no me gusta y hago todas estas cosas se vuelve loco por mí. No lo entiendo, a esta edad estas cosas me dejan perpleja, lo juro.

Como el mundo no se va a acomodar a mis defectos y yo me niego a cambiar del todo (defecto/defecto: soy terca) cuando me desespero evoco las palabras sabias de mi abuelita: “Dios dame paciencia. Pero ya”.

@Solterica

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