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Año de la tusa, por María Camila Vera

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Por: María Camila Vera Domingo 15.05.2011 / 09:25 pm
Año de la tusa, por María Camila VeraAño de la tusa, por María Camila Vera

Foto: María Camila Vera

Yo sigo metida en una relación que dejó de existir hace un año. Grave, ¿cierto?

La culpa es de las empleadas que me cuidaron cuando estaba pequeña. Hace rato lo dije: Uno nace romántico y la empleada lo moldea. Primero había que oír una tanda de historias de despecho, intercaladas con vallenatos, de otras colegas de trabajo por radio: “Yeison, Milena quiere que arreglen las cosas”. Luego, estaban las novelas: las empleadas no me iban a cuidar, ni a jugar conmigo, no señor, entre Abigail y la Usurpadora se turnaban el trabajo. El trío de las Marías (del Barrio, Mercedes y Mar) también ayudó mucho. Disney terminó por tirarlo todo al traste.

Crecí pensando en un único amor. Príncipe Azul y todo el cuento. Almas gemelas. Nadie, nunca, mencionó lo de la tusa eterna. Llevo un año llorando. A veces digo que soy fuerte y que ya todo está superado, que soy amiga de él y qap con la vida, pero no, la idea de que él, J., es mi persona, sigue ahí.

Me doy cuenta de eso porque cada vez que mis relaciones fracasan peleo con J. y no con el pelmazo de turno. Todas las cosas que he iniciado durante el Año de la Tusa, y que wow, por algún misterio de la vida, han acabado mal, terminan siendo culpa de J..

Con mi (ex)persona duré tres años. Yo me enamoré, sí, me enamoré, la primera vez que lo vi. “Es muy feo pero me encanta” le dije a mi mejor amigo. J. estaba en su momento soy.revolucionario.de.universidad.pública y por eso, tragué un sinfín de gases lacrimógenos mostrándole mi más determinado amor. Él creció y dejó las marchas. Yo estaba realmente agradecida con la vida: no más marchas, ni problemas de amor.

Estudiaba en otra parte y me devolví por él. Me cansé de Skype y cuando llegué él se cansó de mí: bienvenido Año de La Tusa, mi nombre es Maria Camila, seamos buenos amigos.

Hace ocho días, por ejemplo, tuve una crisis épica. De esas en las que uno le pide a la vida que le dé una tregua: o te da depresión o te viene, pero las dos, ¡al tiempo!, es algo, realmente, insufrible.
Más aún después del matrimonio de príncipe William. Sí, en medio de mi cursilería, estuve (muy) triste (vi la muerte) la semana antes del matrimonio. Es que yo me iba a casar con él. Pero bueno, vi a Simplenton con su hermoso vestido (perfecta, aunque un toque tetipuntuda), y sí, estaba miando.fuera.del.tiesto cuando pensaba que algún día maravilloso me iban a decir Mary Camila of Cambridge.

Vuelvo a las culpables de este año, las empleadas, Ariel y Gaviota: enamoraditas pendejas que me enseñaron a sentir.
 

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