Inicio / Sexo y Amor /

Ahora sí que no me caso.

bloggerautor
Por: Soltérica Ibérica Jueves 28.07.2011 / 10:04 am
Ahora sí que no me caso.Ahora sí que no me caso.

Foto: Fantastic Four Anual #3. Marvel Comics

Vale, yo no tenía intenciones de casarme en el futuro cercano (o mediano, o lejano). Pero ahora sí que no me caso. Ya sé que normalmente soy muy light, hablo mal de los hombres, me río de mis desamores y todas esas cosas. Pero una también se indigna, y por eso hoy vengo proclamar de viva voz mi nueva consigna. No pienso casarme hasta que en Colombia no se apruebe el matrimonio igualitario. Y sí, ya sé que esta declaración pública tal vez me signifique la retirada en estampida de mi minúscula fanaticada, pero es un riesgo que asumo tranquila.

Queridos lectores si hoy están buscando un rato de risas y esparcimiento les recomiendo que se busquen otro blog. Amanecí de todo menos chistosita.

Me niego a pensar que vivimos en un país tan absolutamente infectado de odio que la gente no es capaz de ver mas allá de sus prejuicios. Lo entiendo (no lo acepto, pero lo entiendo) de los honorables magistrados/vejestorios de la corte y los honorables senadores/dinosaurios que tal vez tienen una edad que no corresponde con los cambios vertiginosos que ha vivido mi generación. Uno de los últimos recuerdos que tengo de mi abuelo es estar sentada a su lado viendo por televisión un desfile de orgullo gay y él simplemente dijo “Yo nunca pensé que viviría tanto”. Entonces en gracia de discusión, acepto las reservas que una generación que no es la mía pueda tener sobre un tema como este. Lo que no me cabe en la cabeza es que gente de mi edad, gente que ha ido a la universidad, que ha visto la vida pasarle por en frente en televisión y que tiene el mundo a un click de distancia gracias a Internet, siga pensando que es normal que los homosexuales no se puedan casar. A mí no me parece normal la injusticia. No me parece normal y nunca me va a parecer normal. Me niego rotundamente a quedarme callada cuando veo que a mi generación se le llena la boca hablando de sus títulos universitarios y luego tilda la homosexualidad de desviación o de enfermedad. La ignorancia, mis queridos soltericos, tiene muchas formas. Y la más peligrosa es la que viene disfrazada de moralidad.

Hubo una época en que los epilépticos eran tenidos por poseídos, una época en que las mujeres no eran consideradas personas del todo y sin ir más lejos, una época en la que las uniones interraciales eran consideradas antinaturales. Hoy a cualquiera que tenga dos dedos de frente eso le parece absurdo. Pues es absurdo que a los homosexuales se les tilde de inmorales, de pervertidos o que sin más se decida que pueden tener uniones, sí, pero que no se llamen familias y no sean matrimonios. Las cosas como son. Dos personas que se reúnen frente a sus amigos, familia y la autoridad competente para decirles que quieren unir sus vidas están casadas. Al pan pan y al vino vino. Eso se llama matrimonio, gústele a quien le guste. Y lo que conforman se llama una familia. Y si alguien me viene con el argumento de la familia tradicional me gustaría presentarle a unas cuantas, incluyendo la mía, de hombre con mujer, absolutamente disfuncionales pero familia ante los ojos de la ley.

Además, si algo me quedó de los 5 años de derecho que estudié para nunca ejercer, es la noción básica de que el matrimonio es un contrato civil. Como el arrendamiento, la compraventa y el comodato. Limitar los derechos de un colectivo para celebrar contratos civiles es, no solo absolutamente discriminatorio, sino de plano intolerable.

Y termino de indignarme cuando alguna descerebrada propone por ahí que los notarios deberían poder ejercer la objeción de conciencia para no casar a parejas del mismo sexo. ¿Estoy en una película de terror? Que alguien me despierte. No señora, los servidores públicos no tienen la opción de no cumplir sus funciones por que va en contra de su religión o de su moral. Colombia es un estado laico, y si la religión del señor notario le impide cumplir sus deberes, no ha debido hacerse notario en primer lugar. No-me-jo-dan.

Desafortunadamente el mundo evoluciona a una velocidad para la que nuestras instituciones no están preparadas. Pero nosotros no tenemos disculpa. Tenemos a nuestro alcance toda la información, tenemos los datos, las cifras, la evidencia. Que no cambie una ley en el congreso no significa que tenemos derecho a no inmutarnos cuando la injusticia es flagrante.

Hace poco vi un documental de la vida de Hannah Senesh. Una judía húngara que junto a un grupo de palestinos se lanzó en paracaídas sobre Hungría durante la ocupación Nazi en el único intento de rescate militar de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Hannah fue capturada, torturada y asesinada. Según el documental, cuando su madre la visitó en prisión le preguntó por qué se había embarcado en esa misión suicida, y ella le contestó “porque nadie más estaba haciendo nada”.

Mi misión no es suicida, solo me arriesgo al escarnio público, pero es mi granito de arena. Acá nadie esta haciendo nada, y esto es lo único que yo puedo hacer. Si los homosexuales no se pueden casar, yo no me caso. Punto.

Se reciben insultos en Twitter @Solterica

PD. Cuando yo estaba en la universidad nos enseñaban los 10 mandamientos del abogado. Éste es el número 4:
“Lucha. Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día que encuentres en conflicto el Derecho con la Justicia, lucha por la Justicia.”

¿Conoce más de este tema? ENVÍANOS TU REPORTE

Para poder comentar debes ser un usuario registrado

ENVÍE SU COMENTARIO

Comentarios

Hace 1877 dia(s).
Cada día me caes mejor¡¡¡ Tu sentido de la justicia y de la ética me prendaron de tus blogs :)