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Súper Pan, un héroe cuyo poder es la oración

Entrevista exclusiva.

Por: Carlo torres Miércoles 15.04.2015 / 04:52 pm

 

Por las intransitables vías de Bucaramanga y su Área Metropolitana, un individuo de capa blanca y traje colorido emprende el mismo viaje de todos los días para luchar por un propósito personal: llevarles un bocado de comida a las personas que son víctimas de los innumerables problemas sociales que consumen el mundo de hoy.

Ardua misión que realiza en compañía de la Vespan, como llama a su motocicleta cuyo modelo de diseño y fabricación datan del año 1946, pero el cuidado que tiene con ella y su capacidad de aguante para todo el peso que recibe en la parte trasera, la han convertido en el medio transporte preferido de este superhéroe. Sí, como lo acabaron de leer, superhéroe, porque no existe otro adjetivo que califique el esfuerzo que emplea ese hombre para erradicar el hambre de quienes según él, Dios le indica que ayude.

Cumpliendo inclusive con tareas que por constitución muchos servidores públicos deberían realizar, Pancracio Levadura o Súper Pan, como se identifica por las calles el joven santandereano que le da vida a este personaje, confiesa que ha tenido que sacrificar la oportunidad de compartir con su familia los más íntimos momentos de todo ser humano.

Detalles propios que confiesa en esta entrevista concedida en medio de su extenuante itinerario, que por cierto, se aleja de las historias de ficción que suelen atribuirles a los héroes de las películas.

Después de que todo un país conociera su labor humanitaria a través del programa “Los informantes” de Caracol Televisión, ¿cuál ha sido la respuesta de las personas y/o empresas a las que usted les ha solicitado ayuda en su misión por calmar el hambre?

“Ha sido bastante positiva, porque a raíz de ello la gente se ha contactado conmigo para solicitar información sobre cómo pueden hacer parte de esta misión, y adónde pueden enviar sus donaciones. Actualmente, estoy por lanzar una ‘moji-convocatoria’ para todos aquellos que deseen formar parte activa de la fundación que lidero, para así crear alianzas que consoliden aún más esta labor”.

¿Ya se materializó su deseo de tener una panadería para fabricar el alimento que comparte a diario?

“No, todavía no he materializado el sueño de la panadería, pero sigue siendo una de mis metas el lograr ese cometido; de hecho, dentro de poco iniciaré una campaña para recoger fondos y así construirla. No sé cuánto tiempo tardaré en ello, meses, años… Lo que estoy buscando es ayudas para ayudar a otros, y que la gente se dé cuenta que esta iniciativa es transparente”.

En sus redes sociales figuran fotografías de ayuda a niños en barrios vulnerables de Bucaramanga, ¿es este acaso un nuevo proyecto, o pretende ampliar a otros segmentos poblacionales su ya conocida actividad?

“Realmente, en la medida en que empecé a hacer de Súper Pan me di cuenta que podía llegar a otros lugares y personas, es decir, niños, adultos mayores, recicladores y familias en estados vulnerables, respaldado por la colaboración de mis ‘Panceros’. Yo soy como el puente que re direcciona las donaciones, entonces se me  hace fácil llegarle a más poblaciones. La intención es que de a poco podamos poner nuestro grano de harina”.  

¿Llegó a pensar que su labor  se extendería otros departamentos?

“Nunca pensé que esta labor se extendería a otros departamentos, y mucho menos aparecer en medios de comunicación, porque esto fue una iniciativa muy personal, para mostrarle a los panceros de Bucarapanga que debemos mirar hacia donde dejamos de ver. Era una estrategia de sensibilización y un proyecto muy mío, era algo que yo quería hacer porque me sentí muy tocado por el llamado de Dios. Y lo hice de una manera divertida y dinámica; inclusive cuando me llamaron del programa Los Informantes yo me les negué en primera instancia, luego insistieron para que les explicara el porqué de mi decisión, a lo que terminé por acceder, pues me di cuenta de que esto podía ser el camino para llegarle a más personas para que se unieran a esta causa sin rostros”.

Como todo superhéroe, ¿se ha enfrentado a unos cuantos villanos? ¿Quiénes han sido?

“Claro que sí, como todo superhéroe me he enfrentado a unos cuantos villanos. El más grande se llama hambre, hay otro que me indigna y su nombre es ‘mermelada’, que es en términos más claros, la corrupción que se genera en la política al momento en que sus miembros activos van tras el porcentaje en cada proyecto, en beneficio propio. Y bueno, no faltan las críticas que le hacen a uno, que a veces pueden ser muy fuertes”.    

Las ‘antenitas de vinil’ del Chapulín Colorado le sirven para ubicar el lugar y personas en situación de peligro que requieren de su apoyo, ¿usted a qué método acude para identificar nuevas zonas donde pueda utilizar sus súper poderes altruistas?

“Uno de mis mayores poderes está en la oración, y por medio de ella es que siento una conexión con Dios, que en definitiva es la que me guía cuando salgo a realizar misiones. Simplemente salgo en mi recorrido diario y me encuentro con habitantes de calle y trabajadores de la calle que necesitan una mano. En ocasiones me gusta ir a visitar veredas y fundaciones. Hay muchas cosas por hacer y muchas personas por ayudar, por eso es que siempre le dejo a Dios esa parte, que sea él el que me guíe a dónde debo ir”.

¿Qué tan complicado es tener dos vidas, la de Súper Pan y la del hombre que lo encarna?

“Es bastante complicado tener dos vidas porque yo a veces no le puedo dedicar tiempo a mi familia como solía hacerlo antes de todo esto. Por escoger misiones puedo llegar a no tener la posibilidad de visitar a mi madre y hermanos. La mayor parte del día estoy trabajando y en mis tiempos libres estoy preparando una nueva misión, pero es bastante gratificante, pues siento que trabajo por la felicidad, por más cansancio que esto me genere”.  

¿Alguna vez ha sentido desfallecer en su trabajo por alimentar a los más necesitados?

“Sí, he sentido desfallecer porque han sucedido situaciones como agresión verbal, cuando hay injusticias, y como seres humanos también sentimos, pero con todas esas experiencias mi carácter se ha ido formando, lo que me ha permitido soportar algunas cosas. Además mi trabajo absorbe gran parte de mi tiempo; a veces trasnocho y es un poco complicado levantarse, pero el pensar que hay gente que necesita ayuda, eso se convierte en el ánimo y ganas para seguir”.

¿A qué le teme?

“A que mis sueños sean frustrados, a que no pueda convencer muchas personas y empresas de esta iniciativa que es bastante altruista, para que nosotros podamos crear un lugar para beneficio de los demás, Temo por ello, y por eso lucho. Temo a la muerte porque estoy expuesto a ello en muchas zonas que visito”. 

¿Qué le da fuerzas?

“A mí lo que me da más fuerza de todo esto es que alguien me dé un abrazo, me estreche la mano; cuando un niño me mira a los ojos, un anciano me sonríe; cada vez que un perro mueve la cola al recibir el alimento, eso llena el alma y me hace llorar de alegría; y por supuesto, la palabra de Dios que es a fin de cuentas el manual que te instruye para actuar correctamente”.

Por último, de quedarse encerrado en una panadería, ¿a qué amasijo le echaría mano?

“(Risas) ¡Uy no! Pues me encantaría quedarme con mi ‘brazo de reina’ por siempre (más risas)”.

Escrito por @carlomtorres
Fotografías tomadas de la Fanpage de Súper Pan.

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